Estas preguntas y otras cuantas quedaron sobre la mesa en la entrevista con Sergio Álvarez, autor de ‘La lectora’, exitosa novela que, de entrada, lo ubicó en el panorama de la literatura dándole el privilegio y la responsabilidad de ser reconocido como un escritor de verdad, verdad. En su paso por nuestra ciudad, este escritor bogotano se tomó un tiempo para hablar de Colombia, sus múltiples relatos y olvidos, y de cómo es ver su historia a través de ‘35 Muertos’, su más reciente novela.
Arké: A través de muchas manifestaciones artísticas, no solamente en la literatura, se ha buscado contar los relatos de las múltiples violencias del país. Y en medio de todo puedes encontrar muy buenos productos, pero otros que se aprovechan del momento. En medio de tantos productos ¿cómo distinguir la buena literatura?
Sergio Álvarez: Si tú te retraes a la época de Cervantes, pasaba lo mismo. Al Quijote le hacían copias plagiando a Cervantes. En todas las épocas sucede que hay unos productos culturales que, de alguna manera, tiene un cierto valor y hay muchísima copia. A mí eso no me parece complicado, lo que es complicado no es que se escriban muchos libros y tampoco que haya muchas telenovelas sobre narcotráfico; el verdadero problema es de educación. La confusión se presenta cuando no tienes la información para seleccionar.
En ese sentido decir que "Popeye" no puede escribir un libro sería ilógico, tanto "Popeye" como "el arete" y todos los que quieran pueden escribir libros. Ese no es el problema, porque si uno sitúa el conflicto ahí, estaría estableciendo una censura y en una sociedad que no lee y no escribe sería terrible. Lo único que uno puede hacer ante este tipo de fenómenos es educar al público. Si la gente puede desarrollar un sentido de la discriminación y un criterio eso no importaría. En realidad lo que a nosotros nos pasa por ser un país pobre, es que cualquier cosa nos arrasa. Colombia es una sociedad que siempre discute a través del miedo y tenemos que empezar a entender que el problema está en otra parte.
"El trabajo de un escritor no es contar algo nuevo, porque difícilmente lo hay; el trabajo de un escritor es ordenar la información de tal manera que el lector encuentre algo nuevo"
Arké: ¿y si partimos del hecho de que por lo general la gente lee, y en cambio si consume este tipo de productos, entonces cómo se logra este proceso educativo?
S.A: Creo que en Colombia hay cerca de 4 millones de maestros, decir que nosotros no tenemos capacidad de hacer las cosas, no es cierto. Hay miles de formas de generar educación, hay miles de maneras de hacer las cosas; yo creo que el conflicto no está en que no existen los medios, sino en que no los identificamos. Este es un país que cierra los ojos muy fácilmente, y que busca respuestas a los problemas fáciles. Colombia no es un país tan pobre, ni tan precario, ni está tan en la olla como para que no generáramos ese tipo de cosas. Primero, uno no debe ser tan crítico con ciertos productos, por ejemplo, el libro de "Popeye" yo no me lo creo, pero lo leo, el problema es si yo me lo creyera. Entonces, hay que dejar de tener ciertas prevenciones y también creo que hay un proceso educativo que es posible, lo que pasado es que lo hemos abandonado.
"El país está lleno de tumbas anónimas y desaparecidos que no le importan a nadie"

"Si el país no es capaz de mirar la realidad y el presente de frente, imagínate la capacidad que tiene de mirar el pasado"
Arké: Tenemos una historia en común y desde muchas perspectivas, y muchos ámbitos se busca contarla. Es muy interesante como se aborda en ‘35 muertos’ a través un personaje que además no tiene nombre, con un marco temporal tan definido ¿Por qué contarla de esa manera?
S.A: El trabajo de un escritor no es contar algo nuevo, porque difícilmente lo hay; el trabajo de un escritor es ordenar la información de tal manera que el lector encuentre algo nuevo. En el caso de ‘35 Muertos’ lo que hice fue reunir a través de un lenguaje coloquial un montón de historias que circulan por el país, para contarlas a través mío, y luego hago algo que me parece muy interesante, y que es en últimas la labor de todo artista: generar un orden. Lo que intenta ‘35 Muertos’ y un poco ‘La Lectora’ es generar un orden a partir de lo que somos los colombianos, de nuestra forma de hablar y vivir.
Respecto al personaje anónimo, un día me di cuenta que era capaz de contar muchas historias sin nombrar al personaje, es decir que las acciones eran lo suficientemente divertidas, como para que pudiera evitar el nombre del personaje y eso me pareció interesante. En el caso de ‘35 Muertos’ hay una cosa que es súper especial y es que este es un país de muertos y personas anónimas. Como este es un país con un racismo y estratificación tan altos, todo el que pasa del estrato 2 al 1 no existe, ni para las estadísticas. El país está lleno de tumbas anónimas y desaparecidos que no le importan a nadie, entonces a mi me pareció un homenaje muy importante a esa gente que ignoramos, crear una historia a partir de un personaje sin nombre.
Arké: ¿Las historias que se cuentan en el libro son totalmente ajenas?

Hay un poco de todo, ninguna historia es exactamente autobiográfica, hay referencias a etapas de mi vida en ciertos aspectos; pero para contar un país tan caótico uno tiene que ir a la ficción, porque Colombia te da tantos elementos que tienes que seleccionar muy bien, y luego darle una forma de tal manera que consigas comprimirlo todo y entregárselo al lector. Hay un poco de todo, pero realmente es un libro de ficción.
Arké: Tenemos entendido que ‘35 muertos’ está pensado para ser una trilogía, o darse en varias entregas?
S.A: Este libro tiene muchas características. Por ejemplo, si sólo me pusiera a desarrollar todas las historias que quedan sugeridas, necesitaría diez vidas para hacerlo, es una gran panorámica, las cosas más densas quedan apenas sugeridas. Al mismo tiempo, sí estoy pensando en hacer una segunda y tercera parte con otro estilo, pero el proyecto es tan ambicioso, el libro encierra tantas cosas que todavía no me lo planteo, cuando miro ese monstruo me asusto.
Arké: ¿Qué le aporta ‘35 Muertos’ a ese país con tantos relatos fragmentados y tan poca memoria?
S.A: ‘35 Muertos’ es un espejo. Salimos de un gobierno que duró ocho años y que negaba el conflicto. En un país que está en guerra el Presidente negaba el conflicto y el 80% de la población lo apoyaba. Sólo con ese pequeño detalle te das cuenta que si algo necesita Colombia, es que alguien la ponga frente al espejo. Si el país no es capaz de mirar la realidad y el presente de frente, imagínate la capacidad que tiene de mirar el pasado. El libro intenta llenar esos dos vacíos, intenta hacer una mirada muy certera y a partir de eso intenta construir una perspectiva que, creo, también le hace mucha falta a Colombia.
"Es una tontería preocuparse por Norma, para eso están las editoriales inglesas, japonesas, alemanas y hasta africanas"
Arké: Entre ‘La Lectora’ y ‘35 Muertos’ pasaron 10 años ¿Qué pasó en ese intermedio?
S.A: En ese intermedio sólo pasaron ‘35 muertos’. Yo siempre cuento que ‘La Lectora’ fue una sorpresa, siempre quise ser escritor y a ‘La Lectora’ le fue tan bien, que me convertí en escritor. Normalmente lo que sucede es que uno escribe un primer libro y la gente dice "sí, este man puede llegar a ser escritor". Es difícil que un primer libro te instale como escritor y eso me pasó con ‘La Lectora’, adquirí una responsabilidad y el planteamiento de ‘35 Muertos’ corresponde a ser consecuente con eso. Yo soy un escritor sin medios, no he tenido ni suficiente plata, ni la posibilidad de meterme a un proyecto tan ambicioso como ‘35 muertos. Entonces, mientras encontraba el libro, lo escribía y me iba iba financiando, se me pasaron diez años.
Arké: ¿Se puede vivir de la literatura? ¿Se puede vivir solamente de escribir?
S.A: Yo creo que sí, lo que pasa es que eso es muy peligroso decirlo, porque hay tanta gente tratando de querer ser escritor y luego esos pobres muchachos se tiran al agua, se mueren de hambre y le echan la culpa a uno. Es una respuesta que en términos prácticos es difícil de dar. Eso es como preguntarle a un pintor si se puede vivir de la pintura, Picasso te dirá que por firmar cualquier cosa le dan cien mil dólares, depende un poco del espacio en el que te mueves. Yo tuve la suerte de que como ‘La Lectora’ en Colombia no me la querían publicar, me fui y encontré un espacio en el cual se puede vivir de la literatura. No se puede vivir tan cómodo, no es tan fácil y hay que advertirle a la gente que hay grandes dificultades.
Arké: ¿Cómo ve el panorama de la industria literaria en Colombia, a propósito del caso de Norma?
S.A: Yo creo que el primer error que uno no debe cometer es pensar en Colombia, porque es un país pobre que está en desarrollo y no tiene capacidad. Una cosa que uno debe entender es que el mundo es pequeñito, conozco escritores catalanes que en Cataluña venden un libro y 300 mil copias en Japón. Entonces, si antes del Boom esta gente ya pensaba en el mundo completo, escribían libros latinoamericanos pero pensando en el planeta, es una tontería preocuparse por Norma, para eso están las editoriales inglesas, japonesas, alemanas y hasta africanas. Esa es una cosa que deberíamos romper y lo digo con gusto, no hay que pensar en pequeño porque uno se queda en pequeño; lo que uno no puede pretender ser es un escritor americano, pero finalmente el mercado es para todos y es grande.
Arké: ¿Qué sigue con ‘35 Muertos’? ¿Ya viste la copia pirata de tu libro?
S.A: He tenido la mala fortuna de no ver ‘35 Muertos’ pirateado, yo creo que es tan grueso que los piratas tendrían que gastar tanto papel que ya en eso no se meten. ‘35 muertos’ es una novela maravillosa para mí como autor, porque me abre muchas perspectivas. Es un libro que me costó mucho, muy sugerente, lleno de cosas, después de "35 Muertos" es muy difícil saber qué sigue, con el muerto tan reciente me cuesta trabajo saber qué sigue.















